20.09.17

Opinión Experta

¡El Internet de las cosas industrial, un verdadero acelerador de la transformación digital!

    Nuestra cabeza podría explotar solo con pensar en los 20.4 mil millones de objetos conectados que Gartner predice que existirán en 2020. ¿Pero de qué objetos estamos hablando? Los innumerables artilugios y objetos cotidianos equipados con chips y sensores que vemos proliferar en las Vegas CES y lugares de crowdfunding son, por supuesto, parte de ellos. Al igual que los rastreadores, wearables y los dispositivos de "autocuantificación" que, acoplados a sus aplicaciones de smartphone, están reinventando el mercado de bienestar individual y, poco a poco, irrumpiendo en el mercado de la salud.

    Todo ello excluye las aplicaciones industriales del IIoT[1] (Internet Industrial de las Cosas), y sin embargo, esas aplicaciones cubren todos los sectores. De hecho, actualmente no sólo están transformando los procesos de producción, sino las mismas cadenas de valor, al reorientar la preocupación respecto a los datos, la analítica y los servicios B2B y B2C que pueden fluir de ellos.  

     


     

    La inteligencia no está en los sensores

    El IIoT debe ser visto como un acelerador tremendo de la transformación digital de las empresas, porque va de la mano con la integración de gran alcance de lo Digital en todos los procesos e instalaciones. De hecho, la aguda caída del precio de los sensores y las tecnologías de conexión ha significado que ahora pueden estar mucho más a medida, tanto en las cadenas de diseño y de producción como en los propios productos – ya sea para equipos industriales, edificios, redes físicas (transporte, energía y otras utilidades), o dispositivos destinados al mercado masivo. Sin embargo, la infinidad de sensores conectados desplegados de esta manera no son suficientes, en sí mismos, para hacer las nuevas arquitecturas e infraestructuras industriales "inteligentes". Ya sean estacionarios o incrustados en objetos móviles, estos dispositivos generan flujos ininterrumpidos de datos en tiempo real y geolocalizados. Ahora, hacer un uso efectivo de estos flujos de datos – llevar a cabo la supervisión, realizar mantenimiento preventivo, lograr mejoras continuas, regular los flujos, etc. – implica necesariamente llevar a cabo un procesamiento analítico altamente automatizado, en el que la Inteligencia Artificial está establecida para desempeñar un papel cada vez más importante.

    El uso efectivo de estos flujos de datos también se basa en nuevas generaciones de aplicaciones de máquina-a-máquina que, alimentadas por los sistemas analíticos, permiten ir mucho más allá por el camino de la automatización. Para ponerlo de otra manera, y que será una excelente noticia para los analistas de datos y los ingenieros de software, la modernización relacionada con la IIoT de las instalaciones industriales es una fuente de millones de horas de trabajo para las start-ups que ya han tomado sus posiciones en este campo: (Netatmo/domótica, Carriots/energía, Evrythng/Smart Products, Claroty/ciberseguridad ...).

    La información se propaga del productor al cliente final

    El IIoT está cambiando radicalmente las cadenas de valor heredadas de la era industrial anterior, ya que está haciendo posible vincular directamente al productor con el usuario final, ya sea una empresa o un individuo, a través de objetos conectados incrustados en productos. Esto pone en entredicho el papel de los intermediarios, como los distribuidores, cuya fuerza, hasta ahora, estaba en ser el que conocía al cliente final.

    Por ejemplo, los datos generados por los vehículos conectados son una valiosa fuente de información sobre el rendimiento técnico real de los vehículos, pero también sobre las prácticas individuales y el comportamiento de los usuarios. Esta percepción del cliente se le va de las manos a los concesionarios de vehículos, cuya posición ya se está viendo minada por el modelo de venta directa online hacia la que están dirigiendo los fabricantes de vehículos. Los datos sobre el uso de vehículos conectados son utilizados por los fabricantes para diseñar sus futuros modelos, pero también son la materia prima detrás de nuevos servicios para el usuario: gestión remota de la flota, seguro a medida, notificaciones push de ofertas que son personalizadas y geolocalizadas en los ordenadores a bordo de los vehículos, etc.  El acceso a estos datos es la razón principal de las alianzas que los fabricantes de vehículos están formando con los gigantes de la economía de datos, que también tienen sus miras puestas en los mercados para el ambiente del hogar conectado y la salud.

    Los límites actuales de la de interconexión generalizada

    A día de hoy, el potencial para crear nuevos servicios basados en el uso de los datos de IIoT, sin embargo, está restringido, en primera instancia, por la ausencia de interoperabilidad entre las redes de objetos conectados. El Consorcio del Internet Industrial se esfuerza por priorizar este derecho defendiendo un número limitado de normas fundamentales para los principales sectores industriales (energía/utilities, transporte, sanidad, manufactura) y la creación de pasarelas estandarizadas entre estas normas.

    El segundo aspecto que actúa como control es la preocupación sobre cómo asegurar que estos nuevos ecosistemas industriales conectados e interconectados sean seguros, precisamente por el número creciente de puntos de entrada posibles. Los recientes ciberataques de WannaCryptor y Petya Ransomware sirvieron para recordarnos lo vulnerables que son. El tercer factor restrictivo es la aceptación social de esta interconexión generalizada y el riesgo que plantea en términos de invasiones de la privacidad. La resistencia al despliegue del medidor inteligente Linky, que es clave para modernizar la red de distribución del EDF, demuestra que este no es efectivamente el menor de los obstáculos que deben superarse. 

    Solo abordando estos tres temas – la estandarización, la seguridad y el contrapeso social – de frente, la industria podrá realmente desbloquear el potencial de la IIoT para crear valor, sacar el máximo de ella, y así hacer de su transformación digital un éxito.

     

     


    [1] Internet Industrial de las Cosas (Industrial Internet of Things - IIoT, en inglés). El objetivo de esta tecnología es conseguir una mayor optimización de la eficacia operativa y la producción industrial. Es decir, hacer la producción manufacturera más flexible, rentable y sensible a los cambios que pide el mercado.